23 de Abril: Día del Libro

23 de Abril: Día del Libro
Borges imaginó el Paraíso como una gran biblioteca. Hace unos días, la Biblioteca Nacional de España mostraba en Instagram una fotografía de sus depósitos, cuyo Robot, con miles y miles de libros, me recordó un paisaje de rascacielos sobre un lienzo de Antonio López. El sótano del Instituto Cervantes de Madrid alberga la Cámara Acorazada, donde se custodian objetos relacionados con las letras, las ciencias y las artes. Es, en mi opinión, una alegoría acertada según la cual,  los bienes más preciosos, que no cotizan en ningún mercado, ajenos a la prima de riesgo, ni tienen que ser rescatados por ningún banco central, son nuestro patrimonio cultural. La mejor herencia  que debemos recibir, salvaguardar, aumentar y transmitir.
El 23 de abril celebramos el día del libro, en memoria del mismo día de 1616 en que murió Miguel de Cevantes, buque insignia de nuestra literatura hispánica. En El Quijote encontramos referencias para cada situación de nuestra experiencia individual o colectiva. En este 23 de abril de confinamiento y batalla contra el coronavirus, nos recuerda Don Quijote: «—Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro, si no hace más que otro. Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas, porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca». (Primera parte, cap. XVIII).
A finales del año pasado la editorial Siruela publicó El infinito en un junco, de Irene Vallejo. Subtitulado La invención de los libros en el mundo antiguo, es un ensayo claro e inteligente y un relato amenísimo que recorre la vida de los libros y de quienes los han conservado y protegido. Es esa clase de libros que cuando los empiezas no puedes parar de leer hasta terminarlos. Que dejan un poso fantástico de conocimiento y de satisfacción por el tiempo que has estado disfrutándolos. Dice su autora: «Leer es un ritual que implica gestos, posturas, objetos, espacios, materiales, movimientos, modulaciones de luz. Para imaginar cómo leían nuestros antepasados necesitamos conocer, en cada época, esa red de circunstancias que rodean el íntimo ceremonial de entrar en un libro» (Parte 1. Grecia imagina el futuro).
 
Son tiempos de quedarse en casa, de luchar contra la pandemia y es imposible sustraerse, algunas veces, al miedo o al aburrimiento. Todo esto pasará, recuperaremos la libertad, la ilusión y los abrazos. Y como la mente y el corazón  humanos tienen una capacidad extraordinaria para descartar lo malo y preservar lo bueno, alguna vez recordaremos que en estos días de primavera atípica leímos…. ese libro que nos entusiasmó, descubrimos a ese escritor/a que nos encanta desde entonces, que fue un bálsamo de serenidad contra la incertidumbre o un plan extraordinario contra el tedio.
 
¡Feliz día del libro!
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